Conversatorio con Anne Marie Van Broeck – Turismo y Posconflicto Jorge Bonilla

¿Cómo manejar los relatos de un “pasado difícil” ante los turistas?  ¿Pueden los hechos de violencia y terror ocurridos en determinado momento incorporarse a la historia y hacer parte de un patrimonio cultural para presentar al visitante o, más bien, lo mejor es esconder un pasado que se considera vergonzoso? El caso Medellín y Pablo Escobar es interesante.

En el marco de los conversatorios de Turismo y Posconflicto que organiza la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, se contó con la participación de Anne Marie Van Broeck, doctora en Antropología Social y Cultural de la Universidad de Leuven en Bélgica. Van Broeck ha investigado, desde años atrás, el panorama del turismo en Colombia en un contexto de conflicto. En particular ha examinado el pasado polémico de los años ochenta como atractivo turístico en Medellín, en referencia a Pablo Escobar y su historia.

Van Broeck compartió argumentos, autores y visiones sobre temas relacionados con el centro del debate. Por ejemplo, estableció una clasificación de lo que puede concebirse como “pasado difícil”:

·         “Eventos o períodos que buena parte de la población local y hacedores de políticas, quieren dejar atrás para poder avanzar.

·         Episodios que se desearían destruir o esconder de la memoria y/o tomar distancia de estos.

·         Guerras y atrocidades como en el caso de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, el genocidio de Rwuanda, el comercio de esclavos en el Atlántico, o la imposición del «Apartheid» en Suráfrica.

·         Regímenes políticos de los cuales se quiere marcar distancia: los regímenes socialistas en la antigua Europa del Este; los fascistas en España e Italia; los Nazis en Alemania o las dictaduras en diferentes países de América Latina.

·         Pasados «indeseables» provocados por crímenes y organizaciones criminales (Al Capone en Chicago, la mafia de Sicilia, «Dutrox» en Bélgica, Fred y Rosmary West en el Reino Unido) o eventos de impacto de largo plazo como los ataques terroristas del 9/11” (2016b, p.1, traducción por el autor).

Del “pasado difícil”, surge la cuestión de ¿cómo constituir el pasado en patrimonio? Es comprender cómo el pasado juega un rol en el presente y aceptarlo como tal. “Una vez que la historia es moldeada en patrimonio y entregada para ser representada como un espectáculo público, surgen cuestionamientos sobre sus efectos en grupos potenciales objetivos y otros involucrados, que no se pueden evadir” (Dann & Seaton, 2001: 26, citado en Van Broeck, 2016b, p.2).

Cuando un turista llega a una ciudad como Medellín, independientemente de cuál sea su motivación, quiere saber de la historia de la ciudad, lo bueno y lo malo, incluida la que hace referencia a Pablo Escobar. En este sentido, se basa en Young y Kaczmarek (2008), quienes definen tres estrategias para hablar del pasado no deseado: “la primera involucra borrar el pasado del espacio (urbano) mediante, por ejemplo, la remoción de paisajes culturales relacionados con este pasado; la segunda estrategia es retornar a un período precedente, uno más glorioso; la tercera, implica conectar el país (la ciudad) con otros a través de la globalización, occidentalización o europeización; esto es, buscar conexiones con el mundo externo con características más deseables” (Citado en Van Broeck, 2016b, p. 8, traducción por el autor).

La sensación de la investigadora es que en Medellín sólo se quiere hablar (las instituciones oficiales) de la transformación de la ciudad, mientras se busca ocultar un poco la historia negativa de Pablo Escobar y del narcotráfico.

Entre diferentes preguntas que se hicieron en el conversatorio, Edna Rozo, coordinadora de investigaciones de la Facultad, preguntó cómo se podrían comparar los casos de Sinaloa en México versus lo que está pasando en Colombia, a lo que Van Broeck respondió: “Mazatlán tiene una especie de taxis abiertos, donde se hacen recorridos por donde se pasa por la casa de vivienda del Chapo Guzmán o el apartamento donde éste fue atrapado hace algunos años, y se narra la historia de cuándo lo capturaron, así como de su escape. También se muestran las discotecas bombardeadas, entre otros íconos importantes.

La gente habla mucho más abiertamente de los tours. En Medellín se genera cierto pánico cuando se habla de este tema. En México se percibe más una narco-cultura, aceptada por todos. En Colombia, al contrario, se rechaza un poco esa cultura, aun cuando tiene aceptación en algunos casos. Otra diferencia es que Pablo Escobar atacó a la sociedad, mientras que el Chapo Guzmán, a sus enemigos, y eso genera una diferencia mucho más profunda entre los casos” (Van Broeck, 2016a).

Referencias bibliográficas:

–          Dan, G. & Seaton, A. (2001). Slavery, Contested Heritage and Thanatourism. The Haworth Hospitality Press. USA.

–          Van Broeck, A.M. (2016). Conversatorio de Turismo y Posconflicto. Discurso de la investigadora. A.M. Universidad Externado de Colombia. Abril 25 de 2016.

–          Van Broeck, (2016). Conversatorio de Turismo y Posconflicto. Presentación en Powerpoint. Universidad Externado de Colombia. Abril 25 de 2016.

–          Young, C. y Kaczmarek, S. (2008). The socialist past and postsocialist urban identity in Central and Eastern Europe: The case of Lodz, Poland. European Urban and Regional Studies, 15, 53-70.

Foto: Jorge Bonilla, Campus de la Universidad de Leuven en Bélgica.

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